Ven, acércate, apaga las llamas de mi alma;
enciende una luz en esta absurda oscuridad.
Te veo a través de un espejo,
desde el otro lado,
antes de caer al vacío.
Mírame, escúchame ¿Cuál es la realidad?
Los sueños pesan demasiado.
Me creía infinito
pero tan sólo soy
un muñeco sin hilos.
¿A qué puedo aspirar?
¿A uno de tus besos?
No soy más que viejo recuerdo.
Mírame, siénteme. Me he perdido en la inmensidad
Los sueños pesan demasiado.
Ya se oyen los acordes del Réquiem
y las trompetas marcan el compás de la caída.
Mi cuerpo se precipita hacia la nada...
Mírame, escúchame, siénteme.
¿Puedes ver tú un final inexistente?

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