Esa... esa droga, que poco a poco pasa a formar parte de ti, que te hace sentir demasiado frágil y demasiado vulnerable (como si fueras a romperte en mil pedazos de gritos en cualquier momento); ese maldito estigma que te va robando la cordura por momentos y acaba por transformarse en una pequeña llama, haciéndote creer que todo es posible...
Así que en ese instante en el que caminas entre la lucidez y la locura, entre los sueños y la realidad... ¿Te dejas llevar por sus efectos o te resistes a ellos? ¿Deberías dejar que todo se convierta en una noche eterna?
Los instantes mágicos, los instantes eternos no se planean ni se apuntan en la agenda o en el calendario, simplemente surgen y brillan por su propia fuerza, arrasando con todo, cambiando las reglas, rompiendo todas las murallas del mundo. Al igual que esos momentos, hay otras drogas que nos trastornan y nos vuelven locos de remate, pero quizá eso es lo que hace que nos sintamos vivos, quizá sin esos pequeños cambios de tiempo no tendría sentido el laberinto de nuestra vida, así que siempre merecerán la pena :)
ResponderEliminarSophie…