jueves, 5 de enero de 2012

Prima - Vera

Una joven de apariencia. Una joven que podría arrebatarle el puesto a la mismísima Venus con un solo gesto. Una flor que apenas ha llegado a florecer.

El movimiento de su pelo imita hojas acunadas por los brazos del viento. Sus ojos son dos estrellas ante la inmensidad de la noche, hacen envidiar al propio astro. Su cara brilla con luz propia, rebosando pureza y dulzura por todos sus poros. Por no hablar de sus labios, aquellos que tantas noches he añorado, aquellos que tantas noches he anhelado.
Pasa junto a mí. La observo, la siento, la deseo.

Calla corazón, no hables aún.

Lleva puesto un vestido vaporoso, vestido que apenas deja rienda suelta a la imaginación. Ocultando mínimamente sus encantos. Aumentando cada vez más mis deseos, fundiendo este desbocado corazón con un sentimiento.

¡Oh! Damisela, cuan deseo perderme entre tus labios, recorrer tu cuerpo con mis manos. Despertar de mis sueños y… encontrarte a mi lado.

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